Quinta visita

Os adoro profundamente, oh Jesús mío, verdadera víctima de expiación, por nuestros pecados; y os ofrezco este acto de adoración para desagraviaros por los sacrilegios y ultrajes que recibís de tantos cristianos ingratos, que tienen el atrevimiento de acercarse a recibiros en la Sagrada Comunión con el pecado mortal en el alma.
En desagravio de tan horribles sacrilegios, os ofrezco las últimas gotas de vuestra preciosísima Sangre, que derramasteis por vuestras llagas, especialmente por la de vuestro Costado, en el cual, espiritualmente encerrado, os adoro, os bendigo y amo, repitiendo con todas las almas devotas del Santísimo Sacramento:
Bendito y alabado sea en todo momento el santísimo y divinísimo Sacramento.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Última modificación el lunes, 30 de enero de 2012 a las 13:37:33 horas.


Accesos hoy: 1 - Total: 304.


(C) 2006 - Quedan todos los derechos reservados

Imprimir esta página