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H Á G A S E
LA LUZ desde los siglos de los siglos anunciada
iluminó de repente en el tiempo oportuno
la habitación del rincón más oscuro
en donde “ la niña ” el misterio contemplaba
haciendo que su arpa silenciada sonara .
“ HÁGASE ” entonaron sus notas humilladas,
himno de la música de la fiesta trinitaria,
quedando al descubierto el poder de las alturas en “ LA NUEVA EVA ” la antigua rescatada .
EN el “ SÍ ” humilde de esta mujer filigrana
quedó grabada la obra maestra por Dios creada .
DISPARADO el escondido lenguaje del Magnificat
el coro celestial inclinado se arrodilla,
y la humanidad aguarda deslumbrada .
ROTO el silencio María inaugura su Cátedra,
la tierra se cubre de cascadas de
inundando las praderas de la humanidad
/ con sus gracias.
LOS cielos cantan maravillas sin descanso,
y la humanidad se esfuerza por ensayar su canto.
EL grito del Silencio deja a las riquezas sepultadas,
y a los pobres de espíritu entroniza en su morada .
E L S I L E N C I O
POR un momento que, ¡ ojalá sea eterno !,
me siento libre como el viento
sin importarme fronteras
y escalando montañas
sin nadie que me detenga .
VAGO y vago como un loco
y en el aposento del Silencio me abismo .
MI alma, extasiada, contempla miríadas
de radiantes palabras electrificadas
María, absorta, me asombra .
¿ Quién sabía, fuera de Dios,
que eras Inmaculada ?
SANTUARIO, SILENCIO, TESORO,
contemplando a tu Hijo Jesús, Dios .
SILENCIO ...
siempre callado y continuamente hablando
abasteciendo praderas,
robusteciendo orgullosas
montañas abrazadas,
descansando en las aguas oceánicas,
consolando almas que aman .
DIÁLOGO ...
de amaneceres
navegando Tú, ¡ oh Dios !,
en las cosas y en los seres .
¿ Cuándo podré llegar
a ser manto y envolver tu Oratorio ?
¡ Señor, tus palabra silenciadas
enloquecen, santifican
LA MARIPOSA
¿ ME invitas, Señor, a que te vea
en las alas de esta mariposa ?
Brilla, vuela, vuela y vuela ...
¡ Qué hermosura de mariposa !
¡ DIOS mío, si es muy poquita cosa !
Pero, en este breve momento
que me has concedido infinito,
la veo más grande que cualquier cosa .
¡ QUÉ curioso, con ella sueño !
Me dirige a la orilla del mar
que me habla de inmensidad .
LO que entiendo es tan poquito
que lo quisiera agrandar
y, al no poder agrandarlo,
lo agranda esta débil mariposa
que me refleja, Señor, tu eternidad .
¡ OJOS !
LOS ojos, Señor, que me has dado
son tan pequeños que poco veo
que, queriendo verte no te veo
y, si te veo, ciego me quedo .
OJOS . . . ¡ Ah, los ojos,
que abriste al ciego de nacimiento !
TUYOS son éstos, mis ojos .
¿ No sería, mejor, cerrarlos,
y conseguir verte del todo, aunque ciego?
SIETE SON LAS PALABRAS
DE todas las tardes, la más hermosa
y alargada de la historia, la del Viernes santo,
“ LA TARDE ETERNIZADA ” .
Despedazaste, Jesús, al pecado,
iluminaste el misterio con tus siete palabras .
TARDES me acerco a la del Viernes Santo
repitiéndose el mismo eco en amoroso divino guiño :
¡ Te he salvado !
¡ confía en Mi !
¡ mi paz sea contigo,
amado hijo, hermano, amigo !
TUS siete palabras inmortalizadas,
desgarradas, incrustadas y suspendidas
desde la cruz desde el calvario colgadas ...
¡ para que el hombre las oiga,
entienda, comprenda, las siga !
¡ Permitirá el hombre que las contemple
tan solo el sol y las estrellas ?
EN las horas calladas de la acibarada noche,
cuando tus amigos roncaban dormidos,
acurrucados entre oscuros olivos,
Tú sólo, solito, obligado te viste demostrar al vivo
las dos naturalezas hasta que derramaste sangre .
- ¡ Padre, si es posible
aparta de mí este cáliz !
¡ Tan amargo te resultó
perdonar todos los pecados !
- ¡ PADRE, perdónales,
que no saben lo que hacen!
LOS hombres no sabemos lo que hacemos,
de tu amor eterno comprendemos nada, o casi nada .
Sólo te conoce quien al enemigo ama .
Perdonando y redimiendo
tus siete palabras están obligadas
a repetirse perpetuamente
al no cesar el hombre de matarte .
SIETE . . .
¡ SÍ !
SIETE son los amores para ejemplo de los hombres,
siete gritos para que retumben en los oídos,
siete resplandores para que enciendan los corazones,
siete relámpagos para que alumbren los infiernos,
siete pregones para que las mentes reflexionen,
siete ecos para que las piedras griten,
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siete compasiones para que el hombre deje de ser pobre .
¡ TÚ, Jesús,
tu cruz,
y tu madero,
arden la RESURRECCIÓN
en tu Fuego
al encenderse tierra y cielo .
¡ JESÚS ! . . .
tus siete palabras
caminan por la senda
con mis lágrimas
resucitándola !
E L D A R D O
EL mundo y Dios en mí vivían,
los dos bandos me atraían,
yo, apenada, sufría .
¡ A Dios, sólo a Dios amaba !
Y . . . porque vivir quería,
y harta de mí misma estaba,
pedí a Jesús morir un día
hasta que le llegué a decir
sin poder contener las lágrimas :
- ¿ Qué quieres, “ Mi Amor ”, de mí,
si toda soy para Ti ?
SEGURA, sin estar segura,
queriendo y no queriendo,
sufriendo y, a la vez, gozando
¡ con la fe ardiendo en el dardo !
SI sabiendo que no sabía
y, al no saber, sí sabía,
si apagándome me encendía
y, odiándome más amaba .
¿ qué quieres, “ Mi Amor ”, de mí,
si deseaba vivir,
de ahí que morir quería ?
LOS tormentos se multiplicaban,
las gracias se redoblaban,
la llaga henchía y sangraba.
Amada por Jesús, “ Mi Amado ”,
¿ Por qué quería que viviera así ?
PUES . . . ardía y no me quemaba,
bebía y más sed tenía,
sufría y más gozaba.
¡ A esta mujer de Avila
Dios se empeña en derretirla !
HERMOSEADAS todas mis faltas
con “ Mi Amor ” estaba casada
la paloma en libertad cautivada,
la pieza cazadora, cazada..
¡ alma conquistadora, ahora conquistada !
SI EL AMOR toma la delantera
hay “un algo, un no sé qué . . .”
que todo lo torna y trueca .
¡ NO te preocupes, alma,
nada te turbe,
nada te espante.
Sólo Dios basta !
¡ H E R M O S U R A !
¡ HERMOSURA de naturaleza
nacida de LA HERMOSURA !
incomparable a cualquier hermosura,
siempre callada, viva, desnuda,
brillando con Tu Hermosura,
de Tu Hermosura, en Tu Hermosura .
NO te engríes ni te ensalzas,
eternamente humillada,
con mirada de lanza hacia las alturas,
resignada a vientos y tormentas,
calores, lluvias, fríos y heladas .
LAS veinticuatro horas del día
contemplas el sol, los cielos y las estrellas
dando bienvenidas a amigos y familias
para que gocen de tus praderas, flores, plantas...
¡ gratuidad de tu naturaleza !
Olviden riñas, envidias, penas,
y se emborrachen de la ofrenda regalada
de tu paz y aquiescencia .
MUERES, resucitas, te renuevas,
sustentas, alimentas,
invitas al hombre que se enriquezca .
Hospitalaria, sin puertas ni fronteras,
¡ absoluta presencia, abierta , nueva !
NO te jactas, ni codicias, ni robas .
Te cortan, te podan, te matan .
¡ El hombre te destruye a su manera !
No duermes ni descansas .
El Creador contempla tu esencia :
- Mirad los lirios, no se visten . . . -
¿ Quién se embellece como ella ?
VÍSTEME de tu Hermosura,
humilde, sencilla, campechana .
Los místicos te reclaman, se te acercan.
NADIE te odia, todos te quieren, te aman,
te sueñan, te piropean .
TE comparan, mas no te igualan .
Sublimas, transportas, transformas, elevas.
¡ Eres hermosura por naturaleza !
¿ QUIÉN fuera hermosura
de LA HERMOSURA ? . . .
¡ QUE te canten la libertad de la nidada
de tus aves junto con los poetas !
L A S O M B R A
SÉ, ¡ así !, sin habla,
callada, arrastrada, humillada,
del sol lejana, del hombre cercana .
De la cruz que - si abultada - más luz derramas .
Al sol no sombreas, ni alcanzas, ni abrazas .
¿ Del sol te escondes, te alucinas, te espantas ?
DICHOSA tú, ¡ hermana sombra !
¿Que hiciste cuando LA LUZ te gritó...
RESURRECCIÓN ?
¡ pues ningún hombre vio ni oyó !
R E D O B L A S T E T U A M O R
PREFERISTE esconderte como un niño
bajo la sombra de mi enfermedad aprisionada
flanqueando al son de viento huido
cuando la cruel depresión me mataba .
YO era un trapo mojado en cualquier lugar tirado,
escoba tirada, desechada .
Tú, el Dios todopoderoso y escondido
mientras yo alimentaba mi alma empecatada .
POR todos los rincones oteros te buscaba
y el vacío del silencio del abismo
era el eco, sin respiro de esperanza .
Como un loco te suplicaba y rogaba ...
¡ mis sufrimientos eran tantos !
Aguantaste las espadas afiladas de mis quejas,
supuesto por ti abandonado,
y más dentro de mi que yo mismo estabas .
ME sanaste desde la oscuridad de tu escondite
volviendo a redoblar tu amor eterno,
evitaste mi doble muerte
y escogiste por Eucaristía tu grano de trigo .
¿ ME HAS DEJADO ?
NO sé si estoy de “algo suspendido” ...
pues se me nublan los sentidos .
La tierra no me es del todo grata
sin saber si la aborrezco,
o prefiero despedirme de ella .
ENTRE dos orillas seductoras,
Señor, me has dejado .
Ambas me hostigan y me ciegan,
escindido ... no logro tomar partido .
LOS placeres me resultan harto hostiles y enemigos,
tu invitación me resulta elevada, ¡ tan evidente !,
que soy incapaz de serte fiel enteramente .
Mi existencia es lucha entre tu gracia y mi pecado Si accedo a mis deseos ... ¡ seguro que me pierdo !
y, si me alzo derrotado, contigo me hallo .
Así, en la fe confiado, ¡ te encuentro !
INMERSO en mi bullicio y aullido aborrecido,
¿ por qué, si oigo tu grito, no lo sigo ?
Angustiado me debato en arrepentimiento y llanto .
¡ Me interrogo !, ¡ te pregunto ! :
¿ qué culpa, Señor, tengo de mi pecado ?
Mi firme presentimiento
es ... ¡ que me extiendes tu mano 22
L A H O J A D E L Á R B O L
VOLTEABA plácidamente la mirada,
y en la última hoja del árbol talludo
fija se clavó .
Pasé un buen rato contemplando la hoja
hasta que la inmensidad del cielo azulado
se hundió en lo más hondo de mi interior
dejándome aún más anonadado
que la hoja solitaria del árbol
quedado derrotado,
o, quizá, ¡ la hoja me humilló !
CIENTOS de preguntas se envolvían
en revuelo a mi alrededor .
¿ Cómo una simple hoja me interroga
haciéndome temblar acerca de Dios ?
FIGURABA colgarme mucho más alto
que la hoja del árbol espigado
más allá del firmamento . . .
pero seguía en el suelo afincado
¡ Me interpelaba sondeando cosas de Dios !
¡ QUÉ enclaustrado se entroniza el grito de Dios !
¡ Cómo retumba, truena, relampaguea
en una pequeña hoja, o en simple flor
E L M A Y O R R E G A L O
¡ LA RESURRECCIÓN !
Si tú, ahora, quieres,
resucitarás a tus cosas, ¡ todas !,
intolerancias, penas, desgracias,
odios, pecados, quejas, venganzas . . .
HASTA el fin de los tiempos estoy con vos
todos los días naciendo, pobre viviendo,
crucificado, perdonándoos,
muriendo, resucitándoos,
¡ por amor
EL trono del cielo dejé siendo Dios,
hombre me hice como vos y por vos
para divinizaros como yo .
NADA me he reservado .
Todo os lo he entregado .
¿ Qué me devolvéis ?
P. DOMINGO ALBARRÁN
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